La poesía del Siglo de Oro en España

Se conoce como el “Siglo de Oro” a un período de esplendor de las artes en España, que coincide con la llegada al poder de la dinastía de los Habsburgo (la Casa de Austria). Si bien los límites cronológicos no son claros, se entiende que la etapa comienza con el fin de la Reconquista Española en 1492 y termina en el año 1681, que coincide con la muerte de Pedro Calderón de la Barca, uno de los más destacados autores de la literatura española.

En lo que respecta a la poesía, la influencia del Renacimiento Italiano en la métrica y rima de las composiciones es evidente, pero a su vez los poetas españoles le imprimieron a la producción lírica local unas características únicas por las que es reconocida alrededor del mundo. Garcilaso de la Vega fue la figura más destacada de la época, e introdujo la estructura del verso endecasílabo en la obra poética de España. La mayoría de sus composiciones fueron sonetos, que se valieron de los aportes técnicos de Garcilaso para convertirse en las estrofas más estética y académicamente atractivas del período.

El Barroco Español tuvo también su correlato en la poesía. Francisco de Quevedo y Luis de Góngora fueron los representantes de un movimiento caracterizado por la profusión de figuras retóricas que logran esconder el verdadero sentido de las palabras hasta convertirlo en prácticamente ininteligible. Ambos se dedicaron a la escritura de sonetos, aunque también abordaron estructuras diferentes como la octava real (tal es el caso de “Fábula de Polifemo y Galatea”, de Góngora) y las silvas. La obra de Quevedo se caracteriza también por el uso de la sátira como recurso en la gran mayoría de sus trabajos, lo que lo convirtió en una figura controvertida por la audaz crítica que realizaba en sus trabajos a las personalidades de la época.

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